Oraciones

Oraciones de la Iniciativa Mariana

Las oraciones de la iniciativa mariana son el corazón de nuestro movimiento mundial. A través de la plegaria unida, buscamos pedir un nuevo milagro por la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de nuestra Santísima Madre. En esta sección te compartimos las devociones principales que miles de fieles ya rezan a diario, reconociendo el gran don que Cristo nos entregó en la cruz.

El Ave María

La propuesta central de este movimiento es hacer una pequeña pero profunda modificación cuando recitamos el Ave María, especialmente al contemplar los misterios del Santo Rosario. Al añadir la frase que reconoce su maternidad sobre nosotros, hacemos un acto de fe consciente de que Ella es nuestro amparo y consuelo en los tiempos de crisis, y para crecer en santidad.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús:

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

La Salve (Salve Regina)

Como culminación de nuestras súplicas y del Santo Rosario, aclamamos a María como Reina y Madre de Misericordia. Es el clamor de sus hijos que confían y contemplan sus ojos misericordiosos.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Veni Creator (Ven Espíritu Creador)

Además de dirigirnos a nuestra Madre, es vital invocar al Espíritu Santo, (el Paráclito el otro Consolador). Como dijo San Juan Pablo II:

«La revelación del poder divino del Hijo mediante su resurrección, es al mismo tiempo revelación de la ‘omnipotencia suplicante’ (omnipotentia suplex) de María, en relación con este Hijo».

Testimonio de San Juan Pablo II:
«Cuando tenía 11 años, me entristecía porque se me dificultaban mucho las matemáticas. Mi padre, me mostró en un librito el himno Ven, Espíritu Creador, y me dijo: Rézalo y verás que Él te ayuda a comprender. Llevo más de 40 años rezando este himno todos los días y he sabido lo mucho que ayuda el Divino Espíritu.»

Por ello, te invitamos a rezar el himno Veni Creator, pidiendo que el Espíritu Santo venga por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, su amadísima esposa.

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.

Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre;
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.

Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.

Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglos.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos.

Amén.