MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA

Una invitación a reconocer la
Maternidad Espiritual de María

MIRAR CON FE NUESTRA HISTORIA

Vivimos momentos difíciles para la Iglesia. En medio de la prueba, levantamos la mirada hacia María, Madre fiel al pie de la Cruz, entregada por Jesús como Madre nuestra y compañera de esperanza incluso en la oscuridad.

UNIDOS EN ORACIÓN

Como Iglesia, nos unimos en una oración confiada y perseverante, pidiendo la intercesión de María, Madre nuestra y de la Iglesia, seguros de que nos sigue cuidando y guiando hacia su divino Hijo nuestro Señor Jesucristo.

ACOGER A MARÍA COMO MADRE

Al rezar el Ave María, especialmente el Rosario, se nos invita a decir con el corazón: “Madre de Dios y Madre nuestra”. Es un pequeño acto que renueva nuestra confianza y nos recuerda el don de su Maternidad espiritual.

Madre de Dios y Madre Nuestra

Queridos hermanos en Jesús y María, que forman parte de Movimientos, Organismos y Congregaciones Marianas, Grupos de Oración y Hermanas Contemplativas del mundo: deseo compartir con Uds. por este medio una invitación apremiante sobre la Maternidad Espiritual de la Virgen.

En vistas a las graves crisis que enfrentamos dentro y fuera de nuestra amada Iglesia Católica, que están atentando directamente contra la Tradición y el Magisterio sólidamente sustentado por siglos, debemos recordar el rol excepcional que tiene la Santísima Virgen en el plan salvífico de la Redención. Consumado por Jesús en la cruz, estando Ella presente “siendo espiritualmente crucificada”, nos recibió como herencia divina: “Mujer he ahí a tu hijo… He ahí a tu Madre” (Jn 19,26-27). Luego permanecería 3 días sin el Hijo, abandonada del Padre, expuesta a la tentación de la desesperación, esperando contra toda esperanza la resurrección de su divino Hijo, hasta el Domingo de Resurrección.

Maternidad Espiritual de la Virgen en el Santo Rosario

Reconociendo su Inmenso Don

Se trata de invitarlos a que al rezar el Ave María —especialmente en el rezo del santo Rosario— agreguen la frase que exalta su rol maternal y protector en la segunda parte. De esta manera, que la oración queda así:

“Santa María madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”

Haciéndonos conscientes del regalo que nos entregó Cristo en la cruz.

Un poco de Historia y Fe Compartida

Esta misma invitación la hice como Arzobispo de Guadalajara (Circular No. 69/95) del 22 de diciembre de 1995 (hace 30 años), siendo secundado por el Arzobispo de Hermosillo Carlos Quintero Arce(+) en 1996, por el Obispo J. Trinidad Sepúlveda (+) y por el Obispo de Ciudad Valles José Guadalupe Galván Galindo(+). Esto significa que a la fecha somos en el orden de 7 millones de católicos, a los que se suman los millones que también lo rezan diariamente en el canal de TV María Visión con alcance nacional e internacional.

Recordemos la victoria cristiana contra el Imperio Otomano el 7 de octubre de 1571, considerada milagrosa por la intervención divina a través del rezo del Rosario pedido por el Papa Pío V, quien instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, añadiendo a las letanías «Auxilio de los cristianos».

Nuestra Misión Hoy

Los invito a unirnos en oración intensa por un nuevo milagro a través de la poderosa intercesión de nuestra Madre en el orden de la gracia. Para que con las armas de la oración y ofrecimientos en desagravio, implorando Su asistencia y auxilio como Madre de la Iglesia (proclamada en el documento aprobatorio del Concilio Vaticano II), nuestra Iglesia se vea libre de errores que atentan especialmente contra su rol como Mediadora de todas las gracias.